Gran Noche en el Benito Juárez

*Las peleas que prepararon el ring al «Gusano» Rojas
*Gran ambiente en el Benito Juárez pero mucho desorden

Por Victoria Luna

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Veracruz, Ver., a 11 de enero de 2014.- La verdadera emoción de la noche comenzó en el previo del cuarto combate y el inicio de las peleas estelares.

Dos combates recreativos habían marcado el inicio de la cita, pactada a partir de las 17:00 horas en el Auditorio Benito Juárez.

En el arranque de las contiendas, el compositor Martín Urieta, autor de temas como «Mujeres Divinas», fue presentado como invitado especial de la gala, quien fue bien ovacionado por la afición.

El filipino Adones Aguelo fue entonces presentado, en lo que sería la primera de las peleas esperadas de la velada. Acto seguido, el capitalino Nery «Pantera» Sanguilán arribo al ring.

El conocido «showman» del boxeo mexicano hizo su arribo aludiendo a su apodo.
Al ritmo de «Se me perdió la cadenita», que sonaba de fondo musical, «Pantera» respondía a los aplausos del público con peculiar baile.

Por tarjetas de 97-93, 96-94, 96-94, decisión unánime, le dieron el triunfo a la «Pantera» Sanguilán.

La respuesta de la afición fue dividida, pues el filipino dio una gran muestra de técnica, mientras que el capitalino se dedicó a recibir golpes, buscando cansar al rival y lográndolo en gran parte de la pelea.

Entonces llega la segunda pelea importante de la noche: Lourdes «La Pequeña Lulú» Juárez vs Arely Hernández.

El duelo, pactado a cuatro rounds, resultó poco atractivo, pues las peleadoras no mostraron grandes cualidades, dejando el resultado a consideración de los jueces.

Por decisión unánime y sin que fueran dadas a conocer las tarjetas, el triunfo fue para la «Pequeña Lulú», quien, guiada por su hermana, la experimentada campeona mundial minimosca, Mariana «Barbie» Juárez, logró su tercer triunfo como profesional.

El bajacaliforniano Ramón «Príncipe» García enfrentó al filipino Mark Durán, en lo que fue la antesala a la gran pelea de la noche.

García comenzó en gran forma su batalla, sin embargo le bastaron tres asaltos para mostrar decadencia y comenzar a tambalearse durante el final de la pelea.

El descontento de la afición se hizo evidente y aunque el triunfo fue para el boxeador mexicano, el apoyo fue nulo y el «Príncipe» tuvo que disfrutar de su triunfo a solas, en medio de abucheos.

El filipino, quien había tirado golpes a diestra y siniestra, podría haberse ganado el triunfo, sin embargo fue noche para el bajacaliforniano.
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