Falleció Nelson Mandela

*Mandela gobernó promoviendo la reconciliación consciente de la resistencia de una parte de la minoría blanca, y de los distintos puntos de vista de distintas facciones políticas y tribales de la comunidad negra

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Nelson Mandela estuvo varias veces hospitalizado durante los dos últimos años de su vida a causa de varias infecciones respiratorias. Una enfermedad que sufrió fruto de las secuelas que le dejó una tuberculosis que contrajo en la isla prisión de Robben Island (Sudáfrica). Allí, una de las cárceles más duras del país (no se permitían los relojes, ni los periódicos, las luces estaban encendidas las 24 horas al día, y en un año sólo pudo recibir una visita de su mujer), pasó 17 años encerrado. Luego fue trasladado a las cárceles de Pollsmoor y Verster donde vivió otros 10 años más. En total: 27 años de cárcel por unos ideales. La lucha contra el apartheid.

Nacido el 18 de julio de 1918 en Qunu (Sudáfrica), un país de negros dominado por una minoría blanca, Nelson Mandela tuvo claro desde sus primeros años que su destino era otro del que le habían preparado. Por eso desde la familia de los jefes supremos de la tribu de los Tembu en la que nació, en lugar de convertirse en un dirigente de la tribu, se fue de su poblado a Johannesburgo para estudiar Derecho y luchar así contra las prácticas xenófobas del apartheid.

Su llegada a aquella ciudad supuso un choque para él porque pasó de vivir en su pequeña aldea rodeado de ciudadanos de raza negra, a sufrir en carne propia el apartheid: la falta de derechos de los de su misma raza impuesta por los blancos. Vio que los negros no podían votar, ni tener ninguna propiedad, ni ir a playas, autobuses, hospitales, ni escuelas de blancos. E incluso no podían sentarse en bancos de la calle reservados sólo para blancos. También debían llevar en todo momento documentos de identidad y les estaba prohibido quedarse en algunas ciudades o incluso entrar en ellas sin permiso.

Allí comenzó a trabajar como oficinista en un despacho de abogados de raza blanca por las mañanas y a estudiar Derecho por las tardes. Y también a politizarse. En 1944 se adhirió al Congreso Nacional Africano (ANC), organización fundada en 1911 para luchar por los derechos de la población negra pero que seguía siendo elitista y carecía de un programa de acción, y junto con uno de sus amigos, Walter Sisulu, fundó la «Liga juvenil», cuyo objetivo era reformar el ANC acercándolo a las masas.

En 1948 el Partido Nacional de Sudáfrica (PN) ganó unas elecciones en las que sólo podían votar los blancos e instaló un sistema de segregación racial con la aprobación de brutales leyes represivas contra los negros. Durante los años siguientes Mandela, que se había casado y tenía su primer hijo, a través del ANC movilizó a las masas en defensa de los derechos civiles. Organizó reuniones públicas, presionó al gobierno con actos no violentos como el boicot y las huelgas. Y en 1952 organizó una campaña de desobediencia civil sin violencia que le valió su primera condena. Su éxito le llevó a convertirse en símbolo de la militancia para la juventud de aquella época, en vicepresidente del ANC, y en el socio fundador del primer y único despacho de abogados para defender a los negros víctimas de la segregación racial que había en Sudáfrica.

En 1952 y consciente del liderazgo que había alcanzado, el gobierno decidió silenciarle y para ello le mandó una orden de inhabilitación lo que redujo su libertad de actuación y de movimiento: no podía asistir a reuniones, ni quiera con dos personas a la vez y tampoco le dejaron asistir a la fiesta de cumpleaños de su hijo. En diciembre de 1956 la policía detuvo a Mandela y a 150 activistas más y le acusó de alta traición. Cuatro años después le declararon no culpable, pero su primera mujer, harta de sus ausencias, ya le había abandonado.

En 1960, dos años después de que se hubiera casado con Winnie, se produjeron los brutales acontecimientos en la ciudad de Shaperville. Allí en una protesta contra el apartheid la policía disparó sobre una muchedumbre de hombres, mujeres y niños y mataron a 69 personas y 180 fueron heridas. El gobierno declaró el estado de emergencia, más de 10 mil personas fueron detenidas y el ANC fue prohibido y sus miembros obligados a pasar a la clandestinidad o a exiliarse. Aquella masacre provocó disturbios por todo el país, el ANC adoptó una estrategia de guerrilla violenta. Y Mandela pasó a la clandestinidad desde donde se convirtió en un ídolo para todos los jóvenes negros sudafricanos.

Cadena perpetua

El 12 de junio de 1964, a los 45 años, Mandela fue condenado a cadena perpetua acusado de alta traición junto con el resto de los miembros del ANC. En el juicio rehusó defenderse e hizo un apasionado discurso al tribunal que duró cuatro horas recordando que durante toda su vida había luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra y que seguiría haciéndolo hasta su muerte.

A partir de ese momento pasó 27 años entre rejas picando piedra y viviendo en unas condiciones infrahumanas. Pero siempre sin desfallecer. Sin venirse abajo. Pese a que durante los 27 años que permaneció encarcelado perdió a su madre de un infarto y diez meses después, el 13 de julio de 1969, a su hijo mayor, Thembekile, quien murió a los 24 años víctima de un accidente de coche. Mandela solicitó ir al funeral, pero no se lo permitieron. Tampoco sirvieron de nada las presiones internacionales que hubo durante años para lograr su puesta en libertad, ni las manifestaciones en contra del apartheid que se llevaron a cabo por todo el país. Finalmente una enfermedad sufrida por el presidente Botha le llevó a ser sustituido por Frederick de Klerk, quien el 11 de febrero de 1990 y después de varias entrevistas con el propio Mandela, anunciaba la liberación del líder africano tras anular las leyes del apartheid y declarar legal el ANC.

Tras pasar casi 30 años encerrado durante su primera comparecencia ante más de 500 mil personas Mandela apostó por una salida política para Sudáfrica. Sin rencor y fiel a sus ideales de reconciliación. Y se erigió como líder de la pacífica transición que necesitaba el país.

El 27 de abril de 1994, un año después de conseguir el Nobel de la Paz junto a De Klerk, ganó las primeras elecciones democráticas que se celebraban en Sudáfrica. Unos históricos comicios que duraron cuatro días y provocaron colas kilométricas ante las urnas. 16 millones de negros y 9 millones y medio de blancos, asiáticos y mestizos ejercieron su derecho al voto. Mandela, candidato del Congreso Nacional Africano logró más del 63 por ciento, dejando muy atrás a su rival más próximo, el ex presidente F. W. De Klerk, el hombre que había empezado a abolir el apartheid cinco años antes. Con 76 años se convertía en el primer presidente negro de la historia de Sudáfrica. Era el nacimiento de la democracia en un país donde la injusticia, la violencia y la persecución racial habían dominado durante décadas. Y tras 50 años de existencia, era también el fin del apartheid.

Una vez en el poder, Mandela gobernó promoviendo la reconciliación consciente de la resistencia de una parte de la minoría blanca y de los distintos puntos de vista divergentes de distintas facciones políticas y tribales de la comunidad negra. Así formó un gobierno de unidad nacional en el que estaban representadas fuerzas minoritarias como el Partido Nacional del vicepresidente De Klerk. Una de sus primeras medidas fue crear la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (CVR) que durante tres años y dirigida por el arzobispo Desmond Tutu, otro opositor activo del régimen segregacionista, escuchó el testimonio de víctimas y verdugos durante el apartheid. La CVR, que garantizó una amnistía para los culpables, publicó sus resultados en 1998. Mándela hizo un llamamiento al pueblo para «celebrar y consolidar el logro que supone para nuestra nación haber dejado atrás nuestro horrible pasado para siempre».

Durante su gobierno disminuyó al analfabetismo, proporcionó electricidad a millones de ciudadanos, dio sanidad gratuita a las mujeres embarazadas y a los niños menores de 7 años, y educación a todos los niños. También creó hospitales, colegios, carreteras e infraestructuras. El 7 de julio de 1996 renunció a presentarse en 1999 a la reelección presidencial que la Constitución le permitía. Y en el 2001 anunció que se retiraba definitivamente de la política para pasar más tiempo con su familia. Algo que no había pudo hacer durante su larga lucha contra el apartheid.

Con Información de El Universal
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